Suramérica

Misión universitaria de turismo literario: visita al Parque Centenario

Como parte de un proyecto de la facultad, tuvimos que visitar los lugares que eran mencionados en varios cuentos urbanos. La idea fue magnífica ya que era la excusa perfecta para salir a aventurarme por Buenos Aires. En esta ocasión estábamos leyendo a Romina Paula y nuestra profesora quería que visitáramos el Parque Centenario para que pudiéramos dar constancia de lo que la autora presentaba en su relato. A mí me pareció toda una misión y para ejecutarla me reuní con una de mis compañeras y mi roommate, ya que el proyecto le pareció bastante interesante y nos quiso acompañar. Quedamos en cada una trazar el recorrido y hacer nuestras notas. Pactamos un punto de reunión para el día siguiente y nos despedimos.

El primer paso fue descubrir como podía llegar hasta al Parque Centenario y la ubicación exacta del resto de las calles que la autora mencionaba para poder visitar algunos de los establecimientos que enumera en su narración. Para esto me valí del Internet y de un mapa que me habían regalado recién llegada a la ciudad. Marqué sobre el mapa las avenidas que me parecieron más interesantes de acuerdo a la descripción de Romina Paula e hice una lista de las cosas que encontraría en cada una de éstas respectivamente.

centenario_mayep_94

Me reuní con las chicas en la Facultad y de ahí tomamos la línea “D” del Subte para conectarnos a la línea “A”, que me sorprendió por su pulcritud y agradable aroma; al parecer, las instalaciones estaban recién renovadas. El trayecto duró aproximadamente una hora y cuarto entre ambos tranvías. Mientras estaba dentro del vagón pensaba en lo incomodo que era ir apretujada entre decenas de usuarios, al mismo tiempo abrazaba fuertemente mi bolso con un brazo y me sujetaba de una barra de metal con el otro, aunque era imposible que me cayera ya que ahí ya no cabía ni un alfiler. En ese momento me dije: “hubiese sido más agradable el recorrido en bicicleta”, claro que hasta este punto no había visto porque tipo de avenidas iba a transitar.

Finalmente llegamos a la parada que nos acercaba a la calle Río de Janeiro y subimos las gradas hasta la superficie. Para mi sorpresa, la avenida en la que desembocamos era inmensa. Yo no esperaba encontrar tanto ajetreo a esa hora. En ese instante pensé que andar en bicicleta no hubiese sido tan buena idea. Caminamos unos cuantos pasos sobre Av. Rivadavia y cruzamos la calle con dirección hacia la Av. Río de Janeiro. Seguimos recto sobre Río, entre más nos alejábamos más se alejaba el bullicio. Se notaba rápidamente que esa era un área residencial. Pudimos ver edificios de apartamentos, casas y pequeñas tiendas o fruterías en una que otra esquina. También nos dimos cuenta que, efectivamente como cuenta la autora, las calles no son planas ni las aceras tampoco, la calles se veían como pequeñas olas.

centenario_mayep_70

Lo primero que encontramos fue la propiedad que menciona sobre Río de Janeiro y las vías cuyo verdadero nombre es Propiedad Saint-Martin. La casa es linda y los árboles, que se pueden apreciar por afuera de las rejas de la puerta, tienen un denso follaje que me hicieron sentir como si estuviera en primavera. Desafortunadamente, la propiedad fue víctima del grafito y varios nombres y jeroglíficos adornan sus paredes. Después de inspeccionar la propiedad seguimos con rumbo hacia Bogotá, giramos a la izquierda sobre ésta y observamos que, en efecto, había casas y edificios de todos tamaños; nuevos y viejos. Esa cuadra era muy anacrónica. Seguimos hasta topar con Otamendi donde giramos a la derecha. Ahí pude apreciar que sobre la calle había un espacio específicamente marcado para ciclistas, pero si vi tres chicos en bicicleta creo que fueron muchos. La calle estaba repleta de autos y colectivos. Continuamos caminando, pasamos Aranguren y unos cuantos metros más adelante nos topamos con el imponente Parque Centenario. Era enorme. Creo que repetí “este parque es enorme” más de cinco veces.

Caminamos primero alrededor del parque y luego accedimos a este por una de las varias entradas. Vimos el Hospital de Oncología María Curie, el anfiteatro, el Instituto Pasteur, el Centro para Jubilados y Pensionados y finalmente dimos con el corazón del parque. Ahí estaba el famoso lago con sus patos. Un lago que más bien parecía una cañería de aguas negras, no por el olor, pero sí por el aspecto. Después, nos sentamos por unos segundos en las duras bancas de cemento. Pudimos observar que el pasto ya no estaba tan fluorescente, al contrario, estaba seco y en partes faltaban pedazos de césped.

Había muchísima gente por todos lados, niños corriendo, hombres jugando fútbol, amigas conversando, gente tomando mate, parejas y más parejas de enamorados demostrándose su afecto a plena luz del día. También estaba muy presente el gobiernodelaciudad con sus pancartas amarillas y un puesto de salud del mismo color chillante que las pancartas. Lo que me sorprendió fue que había Internet inalámbrico gratuito por todo el parque, nunca en mi vida ni en mis viajes había tenido WIFI en un parque.

Salimos del parque por uno de esos caminitos estrechos y presenciamos un espectáculo de malabarismo. Ahí nos percatamos de las rejas que rodean al amplio terreno y también de los borrachos y vagabundos.

Decidimos hacer nuestra última parada en la panadería Gustado’s, la descripción de los churros sonaba bastante interesante. Durante el camino nos topamos con la librería de los libros viejos y bonitos y un par de pizzerías que no supimos si eran las que se mencionaban en la narración. Finalmente, dimos con la panadería, y en efecto, tuvimos que sacar un número para ser atendidas. No había churros así que optamos por empanadas y unos cuantos pastelitos. De ahí tomamos un autobús para regresar a casa y así le dimos fin a la misión número uno.

Para más información acerca del parque lo que puedes encontrar en él visita la página oficial de turismo de Buenos Aires: Parque Centenario Turismo.

*Fotografías cortesía de la Ciudad de Buenos Aires

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s