La naturalidad de los signos en la película “Volver” de Almodóvar

…Lo que el público reclama es la imagen de la pasión, no la pasión misma.
– Barthes

A través del transcurso de nuestras vidas vamos llenando nuestra memoria con imágenes acústicas, signos y significados que nos ayudan a comprender lo que sucede en nuestro entorno. Con el paso de los años vamos considerando esas imágenes y signos como algo natural; algo quizás incuestionable, obvio. ¿Pero cómo nacen dichos signos? ¿Quién los llena de significado? y ¿Por qué los interpretamos automáticamente de cierta manera? Muchas han sido las personas que han cuestionado la naturalidad de los signos, Roland Barthes ha sido una de ellas. En su libro de Mitologías ha expresado su gran interés por demostrar que dicha interpretación de los signos no es natural sino acondicionada por el consenso de una sociedad imponente. Barthes expresa un sentimiento de impaciencia ante la forma en la que la realidad es presentada y un descontento hacia el abuso ideológico.

    …un sentimiento de impaciencia ante lo “natural” con que la prensa, el  arte, el sentido común, encubren permanentemente una realidad que no por ser la que vivimos deja de ser absolutamente histórica: en una palabra, sufría al ver confundidas constantemente naturaleza e historia en el relato de nuestra actualidad y quería poner de manifiesto el abuso ideológico que en mi sentir, se encuentra oculto en la exposición decorativa de lo evidente  – por – si – mismo.

En las siguientes páginas se analizará la película, Volver, del afamado y controversial, Pedro Almodóvar. Este cineasta español inunda sus filmes con costumbres incuestionables que pasan de generación en generación; que van moldeando la visión y la manera de desarrollarse en el mundo de los individuos que las practican. Volver es una película que toca el tema de la muerte y cómo las personas, en este caso mujeres solas en su mayoría, reaccionan ante este tan lamentable, pero a la vez tan natural hecho. El expone la manera de comportarse, la forma de vestir; lo que se espera de las personas, el rol de la mujer y una serie de imágenes en las que se destaca el uso de colores, como el rojo por ejemplo, para expresar ciertas sensaciones e incidentes. En sí, este filme almodovariano muestra como lo único natural es el hecho de morir, no la manera estandarizada en que la sociedad de esa pequeña región de La Mancha, tierra natal del cineasta, espera que la gente reaccione o se comporte.

La película trata de una serie de muertes. Primero, la supuesta muerte accidental de los padres de la protagonista, Raimunda, en un incendio. Después, el asesinato de su marido, Paco, quien al tratar de abusar de Paula, hija de ambos, no salió bien librado cuando ésta cogió un cuchillo y lo amenazó de que si se acercaba lo mataría. Luego, el fallecimiento de la querida y solitaria tía Paula por causas naturales.  Las muertes y el asesinato se sitúan entre Madrid y un pequeño pueblo en La Mancha de donde provienen algunos de los rituales con respecto a la muerte que serán mencionados a continuación.

Al inicio del filme podemos observar como Raimunda, su hija Paula y su hermana Sole, están limpiando la tumba de sus padres en el cementerio del pueblo y detrás de ellas hay decenas de mujeres que hacen lo mismo. Sole le menciona a su sobrina que en el pueblo la mayoría de habitantes son mujeres solitarias que se dedican a cuidar de sus tumbas. En eso aparece Agustina, una vecina muy amiga de las hermanas quien va a limpiar y cuidar su propia tumba:

Agustina. – He venido a darle una vuelta a mi tumba.

Sole. –  La tienes muy bonita.

Agustina. –  Que me da como paz cuidarla. Muchos días me vengo sola, me siento aquí y    se me pasan las horas muertas.

Paula. –  (se queda intrigada por lo que escuchó) ¿Mamá es verdad que la Agustina.    viene a arreglar su propia tumba?

Raimunda. –  Sí, aquí es costumbre. Se compran primero su terrenico y lo cuidan en vida como si fuera un chalet.

Paula. –  (espantada) Lo flipo tía.

Sole. –  Son costumbres. (Volver)

Tanto Agustina como Raimunda y Sole crecieron en el mismo pueblo y para ellas era “natural” que la gente comprara y cuidara su propia tumba para cuando les llegara la hora de morir. Para Paula, quien creció en la ciudad de Madrid y cuya madre no le inculcó dichas costumbres, esto no tenía nada de normal, al contrario, era un poco aterrador el pensar en que en vida estaría cuidando el lugar donde la enterrarían al fallecer. Aquí podemos observar lo que como Barthes diría “lo evidente por – sí – mismo” nos es tan evidente como parece. Es un tipo de acondicionamiento como él mismo menciona:

Existen, por ejemplo, muñecas que orinan; tienen un esófago, se les da el biberón, mojan sus pañales; dentro de poco, sin duda, la leche se transformará en agua dentro de su vientre. Así, se puede preparar a la niñita para la causalidad doméstica, ‘condicionarla’ para su futuro papel de madre. Sólo que, ante este universo de objetos fieles y complicados, el niño se constituye apenas propietario, en usuario, jamás creador; no inventa el mundo, lo utiliza.

Si en este texto a las niñas se les acondiciona para ser madres mediante el uso de muñecas que parecen bebés de verdad, en este pueblo se les acondiciona para morir en vida con sus tradiciones. Claro está que dicha costumbre o comportamiento no es natural porque Paula no lo comprende automáticamente como las demás.

Otra de las imágenes que a simple vista nos parecen naturales es la posición que tiene que tomar la mujer de reserva y luto ante la muerte de algún familiar, una persona cercana o un ser querido. En contraste con el hombre, que quizás solo asista al funeral y de ahí no pase. En el filme esta situación se ejemplifica de una manera muy sutil e interesante.

Sole recibe una llamada de la vecina para avisarle que la tía Paula ha muerto, ésta como es de esperarse, se va de inmediato al pueblo para asistir a la velación del cuerpo y al entierro. Su hermana Raimunda y su sobrina no la pueden acompañar porque están tratando de deshacerse del cuerpo de Paco. Cuando Sole llega a la casa de la tía, lo primero que ve es un grupo de hombres de entre 50 y 60 años bebiendo y charlando muy amenamente. Enseguida sube al segundo piso que es donde está la difunta y ahí se encuentra con un grupo de mujeres, también en sus sesentas, que rezan y platican acerca de los espíritus que regresan del más allá

(este es otro de los puntos que se mencionará mas adelante).  Sole se incorpora en la plática y aquí se cierra esta escena. Si analizamos esta imagen podemos observar la dicotomía que existe entre los comportamientos de ambos géneros ante el mismo hecho.  En otro de sus textos, Barthes establece como las mujeres en la revista Elle, aunque pareciera que cumplen las mismas funciones que cualquier hombre haría, en realidad están muy lejos de hacerlo.

…Amén, trabajen, escriban, sean mujeres de negocios o de letras, pero recuerden siempre que el hombre existe y que ustedes no están hechas como él. El orden de ustedes es ubre a condición de que dependa del suyo; la libertad es un lujo, sólo es posible si de antemano reconocen las obligaciones que les impone su naturaleza…pero no se olviden de hacer niños, pues corresponde al destino de ustedes.

En este pequeño fragmento de “Novelas y niños” muestra, como en Volver, el comportamiento establecido por la sociedad que debe de seguir la mujer, si bien Elle tiene razón en decir que por naturaleza la mujer puede ser madre,  ya que la anatomía del hombre a estos no se los permite,  en donde no tiene razón es en establecer que es una obligación que la naturaleza impone. La mujer tiene la opción de “sí o no” dar a luz y vivir su vida como mejor le parezca.  En la película las mujeres también tendrían que tener la opción ya sea de no asistir al entierro como Raimunda, y no ser mal vistas, o de estar disfrutando unos tragos en el patio junto con el resto de los hombres y tampoco ser mal vistas.

El cine de Almodóvar se caracteriza por el cargado uso de signos que utiliza para ejemplificar temas como la violencia, el abuso a las mujeres, el mito cristiano, entre otros.  En Volver, como ya se ha estado mencionando, se enfoca demasiado en los mitos católicos alrededor de la muerte. “No obstante, más que la exposición gráfica de la violencia y la obscenidad subyacentes al mito cristiano, lo que ocurre en su cine es la reversión irónica y el juego intertextual con una serie de motivos iconográficos católicos…” (Yarza, 1997:110).  Almodóvar carga estos íconos con un poco de ironía, sarcasmo y exageración para que su público los pueda distinguir y vaya descifrando el mensaje de su obra con respecto a los ritos religiosos.

Durante casi toda la película se habla de las apariciones de Irene, la madre de Sole y Raimunda. Quien en realidad no está muerta, está más viva que nunca.  Irene finge su muerte. Aprovecha el mal entendido que ocurre cuando ella misma, al enterarse que su marido violó y embarzó a su propia hija, incendia la cabaña en la que está su esposo disfrutando un encuentro amoroso con su vecina, la madre de Agustina. Después del asesinato Irene, por temor a lo que pueda pasar y por no saber como enfrentar el abominable incesto de su marido, decide morir en vida.

Dentro de la religión católica existe el mito de que si al morir una persona deja algo pendiente en vida, puede que su alma vague por el mundo hasta que lo resuelva. En este pueblo de La Mancha como en otros pueblos católicos esta creencia sigue muy viva. Almodóvar se aprovecha de esto y utiliza el caso de Irene como signo de dicho mito.

En su angustia por saber dónde está su madre, Agustina le revela a Raimunda que el alma de Irene está rondando por ahí y que le haga favor de preguntarle, si es que ella o su hermana la ven, que si sabe algo de la  misteriosa desaparición de su progenitora:

Agustina. – Yo voy a durar poco tiempo pero no me quiero morir sin saber que fue de mi madre.

Raimunda. – ¿Y que puedo hacer yo?

Agustina. – Tú puedes decirme si está viva o muerta.

Raimunda. – ¿Y cómo voy yo a saberlo?

Agustina. – Pregúntaselo a tu madre.

Raimunda. – ¿A mi madre? Pero si mi madre está muerta Agustina.

Agustina. – Ya. Pero se le apareció a tu tía Paula  y la cuidó hasta que se murió. Lo sabe todo el pueblo. Si se os aparece a vosotras pregúntale por mi madre. Sólo te pido ese favor.

Raimunda. – Agustina, lo que me estás pidiendo es un disparate. ¿La has visto tu aparecerse con tus propios ojos?

Agustina. – No.

Raimunda. – Pues si no las visto tu que vives enfrente.

Agustina. – Yo creo que me rehuía fíjate. Pero he oído mil veces a tu tía que en paz descanse hablar con ella. (Volver)

Raimunda al principio considera la petición de Agustina como un disparate, pero ésta le siembra la duda. Como va avanzando la película nos vamos dando cuenta que tanto la gente del pueblo como Raimunda misma, Sole y hasta su hija Paula creen, al ver a Irene de vuelta, que ésta ha regresado del más allá porque necesita que la ayuden a liberar su alma. Inclusive teniéndola enfrente, dudan de que esté viva, la tocan y siguen creyendo que es un espíritu. Ellas en ningún momento se cuestionan la inverosimilitud de esta creencia; dan por hecho que la madre está muerta y que regresó porque algo necesita.

Aparte de los signos en relación a la muerte, Almodóvar presenta la vida de la mujer en tres diferentes etapas como imagen para mostrar que el significado de los signos va evolucionando, cambiando o simplemente cómo va perdiendo el sentido. (1) La primera sería la tía Paula y las señoras del pueblo que están extremadamente apegadas a sus costumbres religiosas y que evitan andar en boca del pueblo. (2)La segunda la representan Raimunda y Sole quienes, aunque siguen creyendo en ciertas costumbres, no las siguen al pie de la letra. (3)La tercera es definitivamente Paula, la hija de Raimunda. Ella que creció en la ciudad y que no entiende el porqué de ciertos comportamientos; no comprende los mismos signos que su madre o su tía y por lo tanto no los acepta como naturales.

El ejemplo perfecto de esto es el asesinato de Paco en manos de Paula. Como ya fue antes mencionado,  Paco trato de violar a la adolescente mientras que los dos estaban solos en casa. Tanto la  madre como la hija estaban aterradas por lo que pudiera pasar si la policía las descubría, pero como Paco era un borracho sin obligaciones, se inventaron que las había abandonado para ganar tiempo y así poder deshacerse del cadáver. Nadie haría preguntas acerca del hombre, darían por hecho que se habría ido con otra.

Lo natural sería que Raimunda le diese cristiana sepultura al cuerpo del hombre. Que se ofreciera una misa, se hiciera un velorio y después se llevara su ataúd al cementerio para ser enterrado. Claro que por el origen de su muerte, esto no puede ser posible porque la policía comenzaría a investigar y se pondría al descubierto el asesinato. Entonces, si todos los mitos y ritos fueran naturales ella no hubiera metido el cuerpo en una hielera y la hubiera enterrado en el río Júcar. ¿Dónde queda aquí el miedo a los espíritus que regresan de más allá? Raimunda entierra a Paco como si este fuera un animal, literalmente. Hace un hoyo y sólo lo tira ahí dentro y lo cubre. Después, se queda muy tranquila diciendo que no pudo elegir mejor lugar para que descansara su cuerpo, ya que el río era su lugar predilecto para ir a pasear.

Durante toda la película se ve la imagen de la mujer buena, decente, reservada, que teme al qué dirán. En este lugar se encasillaría a Irene. Sin embargo, también se ilustra la figura de una prostituta quien es cómplice, sin saber, del ilícito entierro de Paco. Esta mujer, a diferencia de los otros personajes femeninos, es gorda; tiene mal gusto para vestir y su manera de expresarse es un poco vulgar. Este personaje es muy parecido a la imagen del canalla que Barthes describe en “El Mundo del Catch”. Aquí también “no sólo se sirve de la fealdad para significar bajeza, sino que esa fealdad está concentrada en una cualidad particularmente repulsiva de la materia…” a simple vista esta mujer altera todo el panorama. Se sabe automáticamente que ella no representa una de esas mujeres decentes y recatadas, pero no porque sea algo natural u obvio, es porque la sociedad ya puso una imagen en nuestro cerebro de este tipo de mujer.  ¿Pero a quién sería natural señalar? ¿A la prostituta que no viste bien y que su único pecado es el de vender su cuerpo para recibir unos pesos y así poder vivir o a la mujer de casa, madre de familia, que le prende fuego a la cabaña en donde está el marido con la amante? Lo más natural sería señalar a la mujer que le quita la vida a un hombre que aquélla que le da vida con sus caricias.

Los colores también juegan un papel muy importante en el desarrollo de la película y por consecuente en la transmisión del mensaje. Los colores sirven como signos o referencias a la muerte en este filme, especialmente el rojo.  José F. Colmeiro analiza el uso de los colores en las películas de Almodóvar como un instrumento de comunicación cargado de significado:

…el color se convierte en la filmografía almodovariana en un instrumento comunicativo de primer orden cargado de exceso significativo, que funciona como privilegiado elemento codificador de referentes históricos, sexuales, culturales e ideológicos. Los colores en la representación cinematográfica, como el propio Almodóvar ha señalado con respecto a los trajes, traslucen mucho más que una mera moda o un culto a lo superficial, ya que éstos ‘determinan la época en que transcurre la acción, establecen el género y la clase social de los personajes. Y, por si fuera poco son portadores de emociones’. (116)

Desde un principio comenzamos a observar el uso excesivo del color rojo. Lo vemos en la sala de la casa de Raimunda, en su ropa, en el tomate que pica con el mismo cuchillo que después veremos ensangrentado, en el charco de sangre en la cocina y hasta en el refrigerador donde yace el cuerpo de Paco. El rojo en ocasiones es presagio de desgracia, pero también forma parte latente en las alegrías de los personajes. Así que no se le puede dar un significado fijo y no se puede aceptar como natural ninguna interpretación. Quizás para algunas personas este signifique pasión o amor, pero Almodóvar le da el significado que él quiere, rompiendo así con la naturalidad del significado de dicho color.

Podríamos seguir analizando cada detalle, cada imagen; color e inclusive cada gesto de cada personaje. Pero después de cada análisis llegaríamos a la misma conclusión, a ese acondicionamiento social y abuso ideológico que Barthes menciona a través de sus textos. Ahora sólo nos queda observar y preguntarnos a nosotros mismos qué tan natural es el mundo que nos rodea.


Bibliografía

Barthes, Roland, y Héctor Schmucler. “El mundo del catch”. Mitologías. Madrid: Siglo XXI de España. 1999. Impreso.

“Novelas y niños”. Mitologías. Madrid: Siglo XXI de España. 1999. Impreso.

“Juguetes”. Mitologías. Madrid: Siglo XXI de España. 1999. Impreso.

Colmeiro, José F. “Del Rosa Al Negro: Subtextos Culturales En ‘La Flor De Mi Secreto’” Arizona Journal of Hispanic Cultural Studies 1 (1997): 115-28. JSTOR. Web. 1 Dec. 2012. <http://www.jstor.org/stable/20641392&gt;.

Volver. Dir. Pedro Almodovar. Perf. Penélope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas. El Deseo, 2006. DVD.

Yarza, Lejandro. Iconografía religiosa y estética camp en ¡Átame!, de Pedro AlmodóvarAuthor”  Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, Vol. 22, No. 1 (Otoño 1997), pp. 109-124. JSTOR. Web. 28 Nov. 2012. <http://www.jstor.org/stable/27763432&gt;.

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